viernes, 10 de junio de 2011

Lo que dijo, y lo que no dijo, Leopoldo Abadía

Si se me permite el atrevimiento, voy a comentar sobre la conferencia de Leopoldo Abadía en el Observatorio ESTEMA, el pasado 7 de Junio.
Coincidiendo con una sesión de presentación del XIII Executive MBA en Dirección de Empresas, muchos asistimos a la conferencia del Dr. Abadía en ESTEMA, bajo el título “Qué hacen los sensatos en una crisis como ésta”. De entrada, hay que decir que la sala estaba llena, como era de esperar. El conferenciante tiene tirón. Allí había directivos, consultores, profesores, alumnos, y…¡hasta un bebé! (Estoy seguro que al profesor Abadía estas anécdotas le estimulan aún más).
El profesor Abadía es agradable de escuchar. Su vitalidad, su tono distendido y su sentido del humor hacen que las anécdotas y ejemplos - un verdadero torrente - aunque mil veces repetidos en sus conferencias, conserven un tinte de espontaneidad y adquieran la necesaria verosimilitud. La sonrisa, incluso risa, de los asistentes, es permanente y, el aplauso final, digno de un concierto en el Palau.
Con un personaje así, uno siempre espera que aparezca el factor sorpresa. No sucedió, pues estábamos en un entorno académico, por lo que, he de confesarlo, yo podía haber salido de la sala un poco defraudado. Cuando ya se habían visto varios videos suyos en Youtube y leído sus artículos, no podía ser de otra forma. Pero, tratándose de un ingeniero y profesor, y no de un político, me resistía a pensar que allí sólo brillaba el comunicador, por lo que he repasado las notas tomadas en la conferencia. Y me quedo con algunas ideas que, por sencillas y evidentes, podían pasar casi desapercibidas, si no se someten a reflexión posterior. Abadía no se pierde en complicados razonamientos, como haría un teórico de la economía, tiene un discurso basado en el sentido común, que es su gran argumento.
Leopoldo Abadía nos describió los rasgos de una persona “sensata” en estos tiempos de crisis. Los voy a transcribir, cambiando el sujeto PERSONA por DIRECTIVO:
- El Directivo Sensato debe tener criterio. El criterio es la capacidad para discernir entre lo que debe hacer y lo que NO debe hacer su empresa. El mejor medio para dotarse de ese criterio es la formulación clara del Plan Estratégico.
- Debe ser optimista. Tener una visión estratégica de su empresa y el plan adecuado para alcanzarla. El optimismo es una obligación cuando se está al frente de una organización, pero hay que poder transmitirlo al equipo. La comunicación de la visión y el plan estratégico es el buen camino para contagiar el optimismo.
- No debe distraerse. Focalizado en lo importante, teniendo a la vista un sistema de referencia claro, tal como la representación gráfica de la planificación estratégica.
- Debe tener prudencia. Eso “va de soi”, como dirían algunos. Lo que no dijo es que hay que quedarse quietos. Seguramente sería más imprudente quedarse parados, esperando a que pase la crisis. Prudencia significa tener un estudio económico del plan estratégico, desagregarlo en pequeñas acciones alcanzables y disponer del sistema de control que asegure su cumplimiento.
A continuación, Leopoldo Abadía recetó una fórmula para afrontar una crisis larga, larga, larga…, poniendo, a partes iguales:
- Esfuerzo. En la empresa, esfuerzo coordinado, todos en la misma dirección
- Trabajar mejor. No dijo trabajar más, sino mejor. Dedicar el esfuerzo a mejorar en los factores clave que se traduzcan en eficiencia y satisfacción del cliente.
- Innovación. Reinventar la empresa cuantas veces sea necesario. Encontrar una propuesta de valor diferencial para el cliente.
Digamos que de la crisis saldremos todos, pero unos por su propio pie, y otros con los pies por delante. La diferencia está en cómo la afrontemos.
Por último, me quedó anotada una anécdota a propósito de una pregunta y su repregunta. En efecto, a la pregunta de una señora “¿Qué mundo dejamos a nuestros hijos?” alguien respondía repreguntando, muy oportunamente, “¿Qué hijos dejamos a este mundo?”. Como estamos hablando de empresas, pensé en aquellos empresarios, en trance de transferencia generacional, bastante angustiados por la pregunta “¿Qué empresa dejo a mis hijos?”. Esta pregunta se responde desde la planificación estratégica. La repregunta, como arriba, no procede aquí, ni a nosotros, realizarla.
No dijo Leopoldo Abadía que el Directivo Sensato debe tener un Plan Estratégico, pero estoy seguro que lo piensa. Así me lo pareció a mí.

2 comentarios:

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  2. Enrique,enhorabuena por tu blog, espero ya impaciente las próximas entregas...Trini

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