He tenido que documentarme, pues no entendía las reivindicaciones en las pancartas de las manifestaciones realizadas el 19-J en muchas ciudades españolas.
Según elmundo.es, el "Pacto por el euro", también llamado "de competitividad", impulsado por Alemania y Francia y alcanzado el pasado Marzo por los líderes europeos, pretende impulsar la competitividad de la región. Su objetivo es robustecer la economía comunitaria para evitar nuevas crisis que pongan en peligro a los socios más débiles del euro y, en consecuencia, también la estabilidad de la zona euro.
El acuerdo prevé recortes e importantes medidas de disciplina fiscal, incluyendo objetivos anuales individuales que cada país presentará a sus socios cada mes de abril y que este año se aprobarán en la cumbre del próximo jueves y viernes en Bruselas.
Se estructura en los siguientes ejes:
1. Alineación del impuesto de sociedades para incrementar la competitividad de la región.
2. Aumento de la edad de jubilación para adaptarla a la nueva esperanza de vida.
3. Vinculación de los salarios a la productividad.
4. Flexibilización del mercado de trabajo incentivando la contratación y formación permanente con una rebaja de la fiscalidad.
5. Vigilancia de la solvencia del sector financiero con medidas comunes de fiscalidad y lucha contra el fraude.
6. Control del déficit a través de objetivos establecidos en leyes nacionales o, incluso, en la Constitución.
7. Sostenibilidad de las cuentas públicas a través de una reforma del sistema de pensiones y de protección social.
8. Control del endeudamiento para que la deuda pública no supere el 60 % del PIB, que es el tope marcado por los tratados europeos.
9. Asunción, a nivel nacional, de compromisos anuales cuyo cumplimiento los países deben justificar doce meses después ante el resto de socios europeos y la Comisión Europea.
Después de leer esto, sigo sin entender las pancartas.
En mi opinión, todos los puntos, excepto el 7º, serían asumibles por los ciudadanos europeos, pues están dentro de lo que dictaría el sentido común y el buen gobierno. Otra cosa es que los políticos estén verdaderamente comprometidos a llevarlos a cabo. El punto 7 es cuestionable, pues los ciudadanos “indignados” podemos pensar que hay otras partidas en las cuentas públicas que deben ser drásticamente recortadas antes de perjudicar a los más indefensos con recortes en pensiones y protección social. Me estoy refiriendo a gastos superfluos de las administraciones y prebendas de los políticos, ¡sin mencionar la lucha contra la corrupción!, que no están mencionados en el acuerdo.
Hay que indignarse contra algo concreto, y no de forma genérica.
Hola Enrique. Más que sólo indignarse contra algo concreto, yo iría más allá. Una vez que han expresado su desacuerdo contra el mundo en general y tienen a los medios delante, ¿por qué no aprovechan la oportunidad para aportar soluciones?
ResponderEliminarSi tienen ideas claras, pues que las expresen en un manifiesto punto por punto y las hagan llegar a donde corresponde.
Lo otro es una pataleta, un brindis al sol.
Julio Luján